JIM THOMPSON
por admin en Nov.15, 2009, categorías ARTÍCULOS, GENERAL
Jim Thompson (James Myers Thompson) fue uno de los mejores escritores de novelas del género policial negro y en vida no tuvo el reconocimiento que lograron otros autores como Raymond Chandler, Horace McCoy, Dashiell Hammett, James Cain o Georges Simenon. Nació en Anadarko (Oklahoma, EE.UU.) el 27 de setiembre de1906 y falleció en Hollywood el 7 de abril de 1977. Tuvo una infancia trashumante debido a que sus padres cambiaban continuamente de domicilio por motivos laborales y antes de dedicarse al periodismo y la literatura desempeñó diversos oficios, entre ellos el de camionero, camarero y peón rural. Su primera novela ( Aquí y ahora , 1942) y muchas de las subsiguientes fueron publicadas en ediciones baratas, las llamadas pulp fiction y recién 10 años después logró trascender con la magnífica El asesino dentro de mi . Pese a su talento nunca obtuvo el reconocimiento de la crítica literaria y eso le produjo mucha frustración.
Obras maestras como 1280 almas (1965) o King Blood (1973), pasaron totalmente desapercibidas, y esa circunstancia lo llevó a tener nuevamente problemas con el alcohol, etapa de su vida que había retratado vívidamente en Los alcohólicos (1953). A fines de la década del ‘50 tuvo la fortuna de co-escribir los guiones de dos films de un muy joven Stanley Kubrick , The Killing (1956) y Paths of glory (1957), esa productiva relación se interrumpió pues se extravió el original de su novela Lunatic at large que Kubrick planeaba llevar a la pantalla. Thompson entró en un ostracismo del que nada pudo sacarlo hasta su fallecimiento. Quedan sus escritos, incomparables, oscuros, a disposición de Sam Peckinpah que lo plasmó con su estilo
personal en The getaway (1972) y con menos talento por Roger Donaldson en 1994, por Bertrand Tavernier en Coup de Torchon (1981) y por Stephen Frears en The grifters (1990).
Estuvo afiliado al Partido Comunista de Estados Unidos y en algún momento su nombre figuró en las listas negras maccarthistas, aunque no sufrió la represión de otros de sus pares. Thompson espera aún el reconocimiento tan merecido, es tarea de las nuevas generaciones el rescatarlo y ubicarlo entre los grandes de las letras. Su aporte al cine lo hace merecedor de esa reivindicación.
Mario Miranda
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